Dar autoridad a otros

espacio-de-reflexionEn la primera clase del programa de Coaching conversamos con los alumnos sobre los desafíos que implica esta apasionante carrera. Uno de los participantes comentó que se daba cuenta que una de sus grandes dificultades personales era que no lograba reconocer como daba autoridad a la gran mayoría de las personas que le explicaban algo, e identificaba a esta situación como un obstáculo en sus diversos procesos de aprendizaje.

La sinceridad de esta persona, manifestada en la primera clase, me hizo reflexionar sobre qué me pasaba a mí en relación a reconocer a otros con la autoridad necesaria como para permitirme aprender algo de ellos. Descubrí que a mí también me estaba costando últimamente reconocer el saber de los otros, y por lo tanto, estaba privándome de aprender. Más interesante aún fue que empecé a preguntar a mis amigos sobre qué les pasaba con este tema, y la gran mayoría coincidía. ¿Qué nos está pasando que no nos está saliendo darle autoridad a otros? ¿Qué riesgos puede traer esto en nuestro aprendizaje personal?

En nuestro artículo anterior “¿Juzgador o Aprendiz?” reflexionábamos sobre la capacidad que tienen los niños de aprender de los adultos, y como a medida que vamos creciendo esta capacidad se va limitando, disminuyendo así la posibilidad de estar abiertos para el aprendizaje. Es central darnos cuenta a quién le dimos y a quién queremos darle autoridad, pues muchas de nuestras creencias personales pueden estar sostenidas por la autoridad que tuvo para nosotros aquel quien nos la trasmitió.

Desde la mirada del coaching, reconocer la autoridad de otras personas, es una cuestión indispensable para argumentar las cosas que decimos a otros, o dar sustento a esas que nos decimos a nosotros mismos. Por ejemplo sería más fácil una explicación sobre un tema de la salud del corazón, si terminamos diciendo que “eso lo ha dicho el Dr. Favaloro”.  Si reconocemos al Dr. Favaloro como alguien que tuvo autoridad en su materia, con solo citarlo puede ser un argumento necesario para dar cuenta de lo que estamos diciendo.

Es probable que para ciertos temas podamos encontrar a personas concretas a quienes les queremos dar autoridad: nuestros padres, un jefe, un compañero, un colega, un vecino. Les propongo que hagamos este ejercicio de descubrir a quienes les queremos dar autoridad en los distintos ámbitos de nuestra vida, y a quienes ya no, tal vez nos sirva para cambiar la forma de mirar al mundo, y nos abra posibilidades para seguir aprendiendo.