Delegación y Liderazgo Situacional

espacio-de-reflexion“¡Si quieres que algo se haga bien, hazlo tú mismo!” ¿Escuchaste alguna vez esta frase? Yo muchas veces, mi padre la decía a menudo y es un excelente consejo en algunos casos, en otros no tanto. Por ejemplo, si un líder tiene esta frase de cabecera en relación al desempeño de su rol, ¡está en problemas! Porque liderar implica conseguir resultados a través de un equipo, y esto será imposible de lograr sin delegar. Cuando no se delega, o se hace mal, encontramos gente desmotivada, molesta, frustrada y equipos que no logran funcionar en todo su potencial ni pueden conseguir los resultados esperados.

Ahora bien, mirando el equipo, podríamos preguntarnos: ¿siempre hay que delegar; toda tarea es delegable; a cualquier miembro del equipo? La respuesta es NO, ya que deben darse ciertas condiciones para hacerlo de la manera adecuada. El liderazgo situacional nos ayuda a entender por ejemplo, en qué etapa de madurez debe estar una persona para que podamos delegarle una tarea o responsabilidad.

Otra forma de abordar el tema es mirar al líder. Posiblemente todas las condiciones estén dadas, pero falte un factor fundamental, la confianza. En ese caso el líder tendrá que trabajar en la construcción de confianza hasta llegar al nivel que le permita delegar. La confianza es particularmente crucial para inspirar al equipo, porque como todas las emociones, es contagiosa.

Estimule el desempeño de sus colaboradores “cuidándoles las espaldas”; permítales aprender, correr riesgos inteligentes y sentirse desafiados y orgullosos por lo que hacen. Los mejores líderes acostumbran a otorgar a su gente más mérito del que quizá tiene. Y cuando un líder actúa así, siempre gana.