El camino del aprendizaje

ESPACIO DE REFLEXION WEBHace algunos años que elijo el mismo lugar para ir de vacaciones en el verano. Me gusta ir a una ciudad en la costa que es pequeña y tranquila, pero que a la vez tiene todo lo que quiero, desde librerías y cafés, hasta un cine. Allí me instalo en un dúplex frente al mar, y disfruto de unos relajantes días de sol junto a mi familia, ¿qué más puedo pedir? Se me hace difícil imaginar otro lugar mejor para veranear, porque me siento muy cómodo en ese lugar.

Una sensación similar nos produce movernos dentro de nuestra zona de confort. En esta zona nos sentimos a gusto, nos movemos con seguridad y comodidad, porque lo que hacemos en ella está dentro de nuestra capacidad de acción, es “lo que sabemos hacer”. Y cada vez que aprendemos, adquirimos nuevas capacidades y se expande nuestra zona de confort.  Pero cuidado!, esta zona también puede transformase en “la forma en que nos hemos acostumbrado a vivir”, incluyendo la posibilidad de sufrir y no pasarla nada bien.

Ahora bien, si queremos aprender, tenemos que estar dispuestos a dejar la comodidad de la zona de confort,  y recorrer el camino hacia la zona de aprendizaje. Este paso requiere un esfuerzo deliberado de nuestra parte y un poco de espíritu aventurero, de curiosidad, de valentía y de pensar que lo bueno siempre está por venir. El camino hacia la zona de aprendizaje provoca temor a muchos que no se sienten capaces para transitarlo, lo que es una pena, porque le cierran la puerta a un mundo de posibilidades.

Una vez que comenzamos a recorrer la zona de aprendizaje, tendremos que ser pacientes y perseverantes, con el cuidado de no entrar en la zona de pánico que es lo que sucede cuando intentamos forzar el proceso queriendo pasar de aprendices a expertos en un instante.

A veces pienso si no habrá llegado el momento de cambiar mi próximo destino de vacaciones porque:  ¿no será que habrá otro lugar mejor, que cuando lo encuentre me haga arrepentirme de no haberlo buscado antes?. Siempre habrá cosas por descubrir, por aprender, no perdamos la capacidad de maravillarnos, de ser curiosos, de sorprendernos. Lo mejor está por venir, manos a la obra. Como todo en la vida, el camino hacia el aprendizaje comienza con un primer paso.  Es el momento de darlo.