Escalera de inferencias

espacio-de-reflexion¿Por qué frente a un mismo hecho las personas reaccionamos  de manera distinta? ¿Por qué a veces actuamos de una forma y luego nos arrepentimos? ¿Cuáles son los mecanismos que hay detrás de nuestras decisiones? ¿Por qué nos resulta imposible ponernos de acuerdo con otros en determinados temas?

En gran medida estas preguntas pueden ser respondidas con la ayuda de lo que Chris Argyris  llamó, en el año 1985, escalera de inferencias. Este concepto que más tarde también fuera tomado por Peter Senge, es un modelo que ilustra cómo ascendemos mentalmente desde las observaciones hasta las decisiones y acciones. Vayamos a un ejemplo para graficarlo mejor:  “mi hijo desaprobó un examen, por lo cual me enojo y lo reprendo”. ¿Qué fue lo que sucedió?

Explicación por medio de la escalera de inferencias:

  • Primero: datos objetivos de la realidad, en primer lugar observamos un hecho y seleccionamos lo que nos interesa. Mi hijo desaprobó un examen. Descarto otros datos como la nota, la materia, circunstancias, etc.
  • Segundo: interpretación. Según nuestras creencias le damos significado al dato que hemos seleccionado. Mi hijo no dedicó tiempo suficiente para estudiar.
  • Tercero: juicios y opiniones.  Aquí comparamos la interpretación con nuestros valores y parámetros. No dedicar tiempo suficiente para estudiar (para mí), es un acto de irresponsabilidad y desobediencia.
  • Cuarto: conclusiones y decisiones acerca de cómo actuar. Mi hijo no cumplió con sus responsabilidades y me desobedeció, por lo cual me enojo y lo reprendo.

 

Este proceso más que una escalera, puede ser un ascensor de alta velocidad: ocurre algo e inmediatamente pasamos a la acción. El problema es que casi siempre lo hacemos sin darnos cuenta que lo hacemos condicionados por nuestros modelos mentales, y que podemos llegar a conclusiones equivocadas.

Cuando no podemos ponernos de acuerdo con alguien, debemos indagar sobre los datos, razonamientos y objetivos del otro, a la vez mostrar los propios. Exponer e indagar de manera productiva, bajar por nuestra escalera de inferencias explicando nuestras evidencias, criterios, razonamientos, conclusiones y sugerencias e invitar a la otra parte a hacer lo mismo para encontrar un terreno común desde el cual construir una interpretación compartida.

Cuando hacemos visibles nuestros procesos de pensamiento y modelos mentales, podemos cambiar formas de pensar que no son efectivas. Y esto tendrá impacto en la toma de decisiones, los resultados que logramos, las opiniones que tenemos sobre otras personas, las formas en las que interactuamos con ellas, y la manera en la que nos vemos a nosotros mismos.