Palabras para los alumnos en el cierre 2013

Hoy llegamos al cierre de estos  años maravillosos, en los que hemos aprendido muchísimo, hoy es un día en el que nos vamos a reconocer por este proceso vivido en que hemos compartido muchas experiencias y que ha dejado huella en cada uno de nosotros.

Entendemos que el reconocernos nos abre inmensas posibilidades. La palabra reconocer me trae a mi recuerdo una tarjeta escrita por un grupo de nuestros alumnos de primer año que nos trajo esta distinción:

“Entre las tribus del norte de Natal, Sudáfrica, el saludo más común, equivalente a nuestro hola, es la expresión sawubona que significa literalmente “te veo”. A lo que los miembros de la tribu responden diciendo sikkhona, que significa “estoy aquí”. El orden del diálogo es importante porque mientras no me hayas visto, no existo, es como si al verme, me dieras la existencia.

Muchas veces pasamos junto a otras personas sin verlas y las oímos sin escucharlas. Saludamos en automático y esperamos una respuesta del mismo tenor. Suele pasar que no reparamos en cómo está la persona que tenemos enfrente porque ni siquiera le miramos a la cara y si nos responde algo no esperado nos escudamos para no implicarnos en ese vínculo en eso que está ocurriendo para  no dejarnos tocar por su humanidad, ni permitirle entrar en la nuestra. Ahora bien, probablemente ésto no lo elijamos, ni siquiera nos damos cuenta y puede ocurrir también que en este devenir de la vida también  nos alejamos de nuestra esencia y dejamos de vernos y de escucharnos.

Desde nuestra mirada, desde este lugar de ser coaches, cuando digo te veo, intento  ver más allá de lo aparente, intento conocer tu ser, entender quién realmente sos.

Con esta maravillosa idea de oportunidad de ver al otro y aprender de él, nos encontramos con nuestra propia humanidad, reconociéndonos y viéndonos para que desde este espacio de respeto personal empezar a mirarnos y a poder decirnos “ ME VEO”  y sólamente así viéndome empezar a conocerme aún más y poder transitar un proceso de cambio personal.

Viendo una presentación de Rubem Alves sobre la educación. El dice: “La primera tarea de la educación es enseñar  a ver (…) Sin la educación de las sensibilidades, todas las habilidades se tornan sin sentido. (…) Cuando la gente abre los ojos, se abren las ventanas de su cuerpo, y el mundo aparece reflejado dentro de la gente”. Nacemos con ojos y oídos pero los actos de ver y escuchar no son naturales, hay que aprenderlos. Dedicamos mucho tiempo a enseñar y aprender habilidades, técnicas, herramientas, conocimientos útiles, etc. pero es prioritario educar sensibilidades. Sin sensibilidad ¿para qué nos sirve lo aprendido? ¿cómo lo vamos a aplicar de una forma constructiva? ¿cómo nos van a servir para la vida?

…Y continúa diciendo…para resolver problemas prácticos es necesario tener desarrollada la sensibilidad, la capacidad de reconocerse y reconocer a otros, la habilidad de detectar aquello que va más allá de las palabras, la destreza de ‘leer’ en las situaciones y acontecimientos.

Y ésto que leí me gustó porque siento que es lo que intentamos hacer permanentemente como escuela y vemos que nuestros alumnos cuando egresan adoptan esta mirada y vemos con alegría que nuestra misión está cumplida…

Cuando ésto ocurre, la magia se da…El ser coach implica ver al otro amorosamente para darle la oportunidad de ser la mejor versión de sí mismo, de abrirse al cambio, de darse permiso para la apertura y mostrar quién realmente está siendo.

Cuando cada uno de nosotros transita este proceso de cambio en un espacio cuidado y amoroso, nos da la posibilidad de ponernos vulnerables y cuando ésto ocurre lo mejor de nosotros sale a la luz.

La vulnerabilidad ligada a este concepto de sensibilidad es una condición del ser coach…sólo así podemos vernos de verdad.

El estar vulnerables nos abre a la posibilidad de mostrarnos tal cual somos, sin máscaras, con la autenticidad que nos hace únicos y con la posibilidad del despliegue de nuestro ser en toda su dimensión del estar siendo.

Vulnerabilidad significa el poder del sí mismo. El conectar con mis emociones y animarme a mostrarlas sin temor a ser lastimado.

Vulnerabilidad es una palabra que caracteriza al ser coach, en la medida que actuemos desde nuestra parte más auténtica, con todas nuestras emociones y con todo nuestro despliegue corporal.

Vulnerabilidad me conecta con la humildad del ser, con mi parte más dispuesta a aprender, con mi lado más amoroso, con mi parte más proclive a entender que no sé lo que le pasa al otro, pero que me da la fortaleza para animarme a ayudar a un otro para bucear en su ser más íntimo sabiendo que en este intercambio sagrado, indefectiblemente algo sucede y ese algo no es más ni menos que el encuentro de dos personas que intentan despertar a un espacio de conciencia más profundo y expandido.

Hoy ya están preparados para desplegar su ser transformado en cada lugar que transiten y los quiero invitar a seguir siendo aprendices de la vida, a no perderse de vista, a no dejar de escucharse,  ya que estoy convencida que es la manera de seguir en proceso de evolución permanente.

 También quiero invitarlos a ser testimonio viviente de los valores que como escuela intentamos transmitir…

La mirada compasiva hacia nosotros mismos.

La mirada compasiva con los demás…

El respeto del otro como legítimo otro…

La humildad como una actitud ante la vida…

El valor de la escucha como primer paso para una buena comunicación.

La generación de vínculos de confianza que nos acerquen a redes humanas.

El valor del cuidado a un otro.

La entrega, como involucramiento de mi ser.

Y por supuesto esto último que les compartí… los invito a ser vulnerables en toda la dimensión que implica esta palabra.