Sano Juicio

ESPACIO DE REFLEXION WEBLos argentinos somos opinólogos por naturaleza, nos gusta juntarnos con nuestros amigos o amigas en bares, pubs, cafés o cualquier ámbito propicio para hablar acerca de las cuestiones más diversas. Las conversaciones sobre relaciones sentimentales, desventuras en el trabajo, política, deportes, familia se multiplican. Donde hay dos reunidos, hay por lo menos tres opiniones distintas.

Pero hagamos un “doble click” sobre lo que llamamos opiniones. Comparemos a modo de ejemplo las siguientes expresiones: Ana es cordobesa y Ana es bonita. En ambas expresiones observamos dos propiedades que hacen referencia a Ana, pero son expresiones distintas, ya que “es cordobesa” es un hecho que si es probado no admite discusión, por lo tanto constituye una afirmación. Y “es bonita”, es una opinión o juicio de valor, que deja abierta la posibilidad para discrepar.

La importancia de los juicios u opiniones es que generan acciones, pueden predisponer positiva o negativamente, generar condiciones, abrir o cerrar posibilidades, tanto para los demás como para nosotros mismos. Que alguien le diga a Ana que es bonita, muy probablemente generará un buen estado de ánimo en ella y un sentimiento de seguridad en sí misma. En cambio por ejemplo, si le decimos a nuestros hijos que son incapaces, la inseguridad y falta de confianza en ellos mismos no tardarán en hacerse evidentes. 

¿Y qué sucede con los juicios que hacemos sobre nosotros mismos? También nos pueden ayudar y potenciar, así como limitar y condicionar. En este punto nos conviene hacer una distinción importante sobre ellos, ya que pueden ser fundamentados o no fundamentados. Por ejemplo: “soy sobreprotectora con mis hijos” es un juicio no fundamentado, pero “soy delgado porque estoy 5 kilos por debajo del peso promedio para mi altura”, es una opinión fundamentada en un hecho o afirmación que lo sostiene.

A partir de identificar un juicio que consideremos importante sobre nosotros mismos será revelador preguntarnos:

  1. ¿es una opinión fundamentada o no fundamentada?
  2. Si es no fundamentada, ¿me ayuda, me abre posibilidades o por el contrario, me afecta negativamente, me cierra posibilidades?
  3. Si es no fundamentada y me cierra posibilidades, ¿para qué la sostengo?

A partir de esto podremos cambiar nuestras conversaciones internas para generar los resultados deseados. Y en el dominio de las interacciones y relaciones, afinar nuestra escucha para detectar juicios que abren o cierran posibilidades, nos permitirá generar la realidad en la que elijamos vivir.