Por qué repetimos los mismos patrones (en el trabajo y en las relaciones)
Cambian las personas, el trabajo, la ciudad, y termina pasando lo mismo. No es mala suerte. Suele haber una forma de mirar que se repite y que todavía no ves.

En pocas palabras
Repetimos los mismos patrones porque miramos cada situación nueva con las mismas creencias y modelos mentales. Llegamos a conclusiones en segundos, actuamos según ellas y obtenemos resultados parecidos. Cambian las personas y los lugares, pero no el observador que somos. El cambio empieza cuando podés ver esas creencias y preguntarte si siguen siendo ciertas.
“Cambian las personas y el trabajo, pero termina pasando lo mismo.”
Tercer trabajo en el que sentís que no te valoran. Otra relación en la que terminás cuidando a alguien que no te cuida. Otro equipo en el que hacés todo vos porque "si no, sale mal". La primera vez parece mala suerte. La tercera, ya sospechás que algo tuyo está en juego.
No es para culparte. Es una buena noticia: si hay algo tuyo, hay algo que podés mirar y cambiar. Lo que sigue explica, desde el coaching ontológico, de dónde salen esas repeticiones y cómo empezar a verlas.
El observador que sos
Una idea central del coaching ontológico, tal como lo desarrollaron Rafael Echeverría y otros autores, es que no vemos el mundo como es: lo vemos como somos. Dos personas miran la misma reunión y salen con conclusiones opuestas. No porque una mienta, sino porque cada una mira desde su historia, sus creencias y sus miedos.
A esa forma de mirar se la llama el observador. Define qué notás y qué se te escapa, qué te parece posible y qué ni se te ocurre. Si el observador no cambia, las acciones tampoco, y los resultados se parecen, aunque cambie todo lo demás.
Lo que solemos cambiar
- De trabajo
- De pareja
- De ciudad o de grupo
- De estrategia: "esta vez me voy a esforzar más"
Lo que suele quedar igual
- Lo que creés que merecés
- Lo que esperás de los demás
- Cómo interpretás un silencio o una crítica
- Qué hacés cuando algo te da miedo
Modelos mentales y creencias limitantes
Un modelo mental es una idea sobre cómo funcionan las cosas que das por cierta sin revisarla. "Si pido ayuda, molesto." "Si no controlo todo, sale mal." "La gente se aprovecha si te mostrás débil." Casi nunca las elegiste. Las aprendiste temprano, y en su momento tuvieron sentido.
Una creencia se vuelve limitante cuando te cierra opciones que hoy sí tenés. Lo complicado es que se confirma sola: si creés que pedir ayuda molesta, no pedís, cargás con todo, y terminás agotada y sola, que es justo lo que tu creencia predecía.
Pistas de que hay una creencia detrás
- Usás "siempre" o "nunca" para hablar de vos o de los demás
- Reaccionás igual en contextos muy distintos
- Sabés lo que va a pasar antes de que pase, y pasa
- Alguien te lo señaló más de una vez y te molestó
- Te cuesta imaginar actuar de otra manera en esa situación
La escalera de inferencias
La escalera de inferencias es un modelo del académico Chris Argyris, que Peter Senge difundió en "La quinta disciplina". Describe cómo pasamos de un dato a una conclusión en segundos, sin darnos cuenta de los escalones intermedios. Y cómo, después, actuamos como si la conclusión fuera un hecho.
Un ejemplo, escalón por escalón
- 01
El dato
Tu jefa no te respondió el mail de ayer.
- 02
Lo que seleccionás
Te acordás de que la semana pasada tampoco te saludó al llegar.
- 03
Lo que interpretás
Está molesta con vos.
- 04
La conclusión
No le gusta tu trabajo.
- 05
La creencia que se refuerza
En ningún lugar me valoran.
- 06
La acción
Te cerrás, dejás de proponer, y ella empieza a verte menos comprometida.
Mirá el último escalón. La acción produce justamente lo que temías. Ese es el círculo de un patrón. Frenar no es dejar de interpretar, cosa imposible. Es bajar la escalera: ¿cuál fue el dato? ¿Qué otras explicaciones hay? ¿Puedo preguntar antes de concluir?

El juzgador y el aprendiz
Cuando por fin ves el patrón, aparece otra trampa: la voz que te juzga. "Otra vez lo mismo, no aprendés más." Esa voz parece exigente y útil, pero en general te deja quieta. Juzgarte no te enseña nada nuevo; solo te hace sentir mal por lo viejo.
El juzgador
- "Otra vez metí la pata"
- Busca culpables, empezando por vos
- Mira hacia atrás
- Te deja con vergüenza y ganas de esconderte
El aprendiz
- "¿Qué pasó acá? ¿Qué no vi?"
- Busca entender qué te llevó a actuar así
- Mira hacia la próxima vez
- Te deja con algo para probar
“Me doy cuenta tarde, cuando ya pasó otra vez.”
Darte cuenta tarde es un paso. Antes no te dabas cuenta. Con práctica, el momento se va adelantando: primero lo ves después, más tarde lo ves mientras pasa, y un día lo ves antes, con tiempo para elegir otra cosa.
Qué podés hacer desde hoy
Sí
- Escribir las tres últimas veces que pasó y buscar qué se repite
- Anotar qué pensaste en ese momento, no solo qué hiciste
- Preguntarle a alguien de confianza qué ve
- Probar una acción distinta, aunque sea chica
No
- Echarle toda la culpa a los otros
- Echártela toda a vos
- Esperar entenderlo del todo antes de probar algo nuevo
- Creer que cambiar de lugar alcanza
Ver tus propios patrones se aprende
Es difícil ver el propio observador, porque es con lo que mirás. Por eso ayuda trabajarlo con otros: en un grupo, escuchando cómo otras personas interpretan lo mismo que vos de maneras que ni se te ocurrían, y con alguien formado que te devuelva lo que no ves.
Preguntas frecuentes
¿Por qué siempre elijo el mismo tipo de pareja?
Porque solemos elegir desde creencias que no revisamos: qué merecemos, qué es el amor, qué esperamos del otro. Esas creencias hacen que cierto tipo de persona nos resulte familiar y atractiva. Verlas no garantiza elegir distinto, pero abre la posibilidad.
¿Qué es una creencia limitante?
Es una idea sobre vos o sobre el mundo que das por cierta y que te cierra opciones que hoy sí tenés. Por ejemplo, "si pido ayuda, molesto". Suele confirmarse sola, porque actuás según ella y obtenés los resultados que predice.
¿Qué es la escalera de inferencias?
Es un modelo de Chris Argyris, difundido por Peter Senge, que muestra cómo pasamos de un dato a una conclusión en segundos. Seleccionamos parte de lo que vemos, lo interpretamos, concluimos y actuamos, casi siempre sin notar los pasos intermedios.
¿Se puede cambiar un patrón o es parte de mi personalidad?
Se puede trabajar. Un patrón es una forma aprendida de mirar y actuar, no algo fijo. No cambia de un día para el otro ni leyendo un artículo: cambia con práctica, probando acciones distintas y revisando las creencias que lo sostienen.
¿El coaching sirve para cortar con los patrones?
El coaching ontológico ayuda a ver la forma de mirar que está detrás de un patrón y a diseñar acciones distintas. Trabaja sobre el presente y el futuro. Si el patrón está ligado a un sufrimiento profundo o a traumas, lo indicado es la terapia.
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