Pienso mucho y no decido: qué hay detrás de la indecisión
Hacés listas, preguntás a todo el mundo y la decisión sigue ahí. Qué suele haber debajo y cómo destrabar una decisión concreta.

En pocas palabras
Detrás de pensar mucho y no decidir suele haber un intento de controlar todo antes de moverte: querés la certeza de que va a salir bien. Como esa certeza no llega, seguís pensando. Destrabar pasa por distinguir control de compromiso, aceptar lo que no sabés y dar un primer paso chico con fecha.
“Le doy mil vueltas a una decisión y la sigo teniendo ahí.”
Qué pasa cuando pensás mucho y no decidís
Desde afuera parece que no hacés nada. Desde adentro, la cabeza no para. Comparás opciones, imaginás escenarios, volvés a empezar. Pensar se siente como avanzar, pero si después de semanas la decisión está en el mismo lugar, lo que está pasando es otra cosa.
La indecisión rara vez es falta de información. Muchas veces ya sabés lo que necesitás saber. Lo que falta es animarte a elegir sin garantías, y eso no se resuelve con otra lista de pros y contras.
Señales de que la indecisión ya te está costando
- Hace semanas o meses que la decisión está pendiente y no cambió nada.
- Cuanto más lo pensás, menos claro lo ves.
- Le preguntás a mucha gente y cada opinión te deja más dudas.
- Esperás a sentirte seguro para moverte, y ese momento no llega.
- Empezás cosas con entusiasmo y a las semanas las dejás.
- Sentís que las circunstancias deciden por vos.
En el coaching ontológico hay cuatro distinciones que ayudan a ver qué está pasando. No son recetas. Son maneras de mirar la situación que te dejan ver algo que antes no veías.
Compromiso y control
Querer controlar todo antes de moverte te deja quieto. El control pide certezas: saber cómo va a salir, qué van a decir, qué pasa si te equivocás. El compromiso es otra cosa. Comprometerte es decidir sin tener todas las respuestas y hacerte cargo de lo que venga.
Desde el control
- Necesito estar seguro antes de elegir
- Si no sé cómo va a salir, espero
- Un error sería un fracaso
- Sigo juntando información
Desde el compromiso
- Elijo con lo que sé hoy
- Acepto que parte del resultado no depende de mí
- Si me equivoco, corrijo
- Pongo una fecha y actúo
Voluntad y perseverancia
A veces sí decidís, arrancás con ganas y a las pocas semanas lo soltás. Eso también es indecisión, solo que aparece más tarde. El entusiasmo del principio no dura. Lo que sostiene una decisión cuando se va la emoción es saber para qué la tomaste.
Una pregunta útil: si mañana no tuvieras ganas, ¿seguirías? Si la respuesta es no, quizás lo que elegiste no era tuyo, o no dejaste claro qué te importaba de eso.

Acción y reacción
Reaccionar es hacer en automático: decir que sí porque te apuran, postergar porque te da miedo, elegir lo que eligen los demás. Actuar es elegir sabiendo lo que elegís. Muchas decisiones que parecen imposibles se destraban cuando te das cuenta de que, al postergar, ya estás eligiendo. Estás eligiendo no elegir.
Víctima o responsable
Cuando algo te cuesta, hay dos maneras de contártelo. En una, lo que te pasa depende de otros: el mercado, tu jefe, tu familia. En la otra, mirás qué podés hacer vos con eso. Las dos pueden ser ciertas. La diferencia está en cuál te deja moverte.
Desde víctimaNo puedo cambiar de trabajo, con cómo está todo no hay nada.
Desde responsableHoy no sé si hay algo mejor. Lo que sí puedo hacer es hablar con tres personas del rubro este mes.
Desde víctimaMi familia nunca me va a apoyar.
Desde responsableNo depende de mí que me apoyen. Sí depende de mí contarles lo que quiero y escuchar qué les preocupa.
Ser responsable no es cargar con la culpa de todo. Es mirar qué parte está en tus manos.
Cómo destrabar una decisión concreta
Cinco pasos para una decisión que tenés pendiente
- 01
Escribila en una oración
No el tema en general. La decisión: "Voy a decidir si acepto la propuesta de mudarme a Córdoba".
- 02
Separá lo que sabés de lo que suponés
Dos columnas. En una, los hechos. En la otra, lo que imaginás que va a pasar. Suele ser más larga la segunda.
- 03
Nombrá qué querés controlar
¿Qué certeza estás esperando? Si no puede existir, dejá de esperarla.
- 04
Decí para qué
Qué te importa de esta decisión. Es lo que te va a sostener cuando se vayan las ganas.
- 05
Poné un primer paso con fecha
Chico y concreto: un mail, una llamada, una charla. Anotá el día. Decidir también es empezar.
Sí
- Ponerte un plazo para decidir
- Pedir opinión a una o dos personas que conocen el tema
- Aceptar que ninguna opción es perfecta
- Revisar la decisión después de actuar
No
- Esperar a sentirte del todo seguro
- Sumar opiniones hasta que alguien decida por vos
- Confundir pensar con avanzar
- Castigarte si después hay que corregir
Cómo se trabaja en la Formación en Coaching
En la Formación en Liderazgo y Coaching Ontológico de la Escuela hay un módulo dedicado a esto: compromiso, voluntad y acción. Ahí se trabajan las cuatro distinciones de este artículo sobre situaciones de tu propia vida, en clases en vivo, presenciales en Palermo o por Zoom.
Es un recorrido para vos: no hace falta querer ser coach. Si querés, además te certificás como coach. La carrera dura 20 meses, suma 343 horas y está acreditada por la ICF como Level 2.
Preguntas frecuentes
¿Por qué pienso mucho y no decido?
Muchas veces porque buscás una certeza que no existe: saber que va a salir bien antes de elegir. Mientras la esperás, seguís pensando. Distinguir entre controlar y comprometerte ayuda a ver que se puede decidir sin tener todas las respuestas.
¿La indecisión es un problema de personalidad?
No hace falta verlo así. Es una manera de actuar que aprendiste y que se puede observar y cambiar. En el coaching ontológico se trabaja mirando cómo interpretás la situación y qué conversaciones te tenés, no poniéndote una etiqueta.
¿Cómo tomo una decisión si tengo miedo de equivocarme?
Aceptando que el miedo va a estar. Escribí la decisión en una oración, separá hechos de suposiciones, decí para qué la tomás y poné un primer paso chico con fecha. Si después hay que corregir, corregís. Eso también es parte de decidir.
¿El coaching ayuda con la indecisión?
Puede ayudarte a ver qué te frena y a pasar a la acción, porque trabaja sobre cómo mirás lo que te pasa. No promete resultados ni reemplaza a la terapia. Si la indecisión viene con angustia fuerte, conviene consultar con un profesional de la salud mental.
¿Qué es ser víctima o responsable en coaching?
Son dos maneras de contarte lo que te pasa. Desde víctima, todo depende de otros. Desde responsable, mirás qué podés hacer vos con eso. No se trata de culparte, sino de encontrar la parte que está en tus manos.
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